martes, 13 de noviembre de 2012

HISTORIAS DEL ACOSO ESCOLAR



Mis notas fueron buenas, a pesar de que estaba a punto de dejarlo todo, ya que me faltaban fuerzas para seguir, solo tenía problemas con historia y geografía, que bueno, en historia resaltaba mucho el peloteo entre el grupito de niñas y el profesor, y por casualidades de la “vida” nunca sacaba más de un cuatro, incluso añadiendo más información en el examen. Como me suspendió historia, no me aprobaron geografía, ya que me la hubiera aprobado si solo me quedara una para hacer selectividad.
Algunos profesores, al ver mis notas y las de una chica a la que solo le suspendió historia y por casualidad a ella toda la clase la odiaba también, le hablaron al profesor de historia para que nos aprobaran, ella lo tenía más fácil que yo al solo tener una, pero yo…el le dijo a la chica: Si te apruebo a ti tengo que aprobarla a ella”, uy, ¿por qué sería eso?
Llegó el día de la graduación, a la cual no quería ir, siempre había soñado con graduarme rodeada de amigos, abrazos, lágrimas de emoción, tristes despedidas…pero la realidad era todo lo contrario, lloraba porque no quería ir, no quería ser despreciada uno de los días más “felices” de mi vida. Lo único bueno fue que me dieron la notica de que estaba aprobada, salí a contarselo a mis padres, que estaban con los padres de las niñas, con las niñas, y menos mis padres, todos pusieron mala cara. En la ceremonia hicieron un video en el que salían fotos de todos, pero yo solo aparecía en un par de fotos en Italia, en la esquina, apenas se me veía, así que ese discurso tan precioso tampoco sería para mí.
Pero hice el último esfuerzo, ese infierno al fin había terminado, las lágrimas de cada noche, la soledad…todo terminó, ahora estoy híper feliz en la universidad, encima, casi ninguna de las niñas está estudiando lo que quería, ya que en selectividad sacaron menos nota al no tener enchufe, yo sí estoy haciendo lo que quería, encima en selectividad saqué más nota que en el instituto.
Me siento orgullosa de mí, ya que a pesar de que incluso los mismos profesores me dijeran que jamás conseguiría estudiar la carrera que quería, les he demostrado que se equivocaron, sí entré, y estoy muy feliz.
Es un poco larga mi historia, pero he omitido cosas, aún así, después de todo lo que he sufrido, tengo que darles las gracias a todas esas indeseables, gracias por crearme inspiración, sin vosotras jamás hubiera podido escribir “Mis días grises” y jamás estaría publicado en ningún libro. No sé si esto lo leerán, pero si lo leen me da igual, yo no soy la que está mintiendo, ¿quién es la falsa? Una vez después de bachiller una profesora quiso quedar con nosotras para ir a una heladería, aluciné cuando me hablaron súper majas y me saludaron con dos besos, que gracia, me las encontré días después y ni siquiera me miraron, y a otras quedadas ni siquiera me avisaron, que no se extrañen si ahora yo les vuelvo la cara.
Y esa es mi historia. Quisiera que se difundiera, puesto que no soy la única que lo ha pasado mal en el instituto, hay miles de estudiantes que sufren 'bullying' cada día, pensaréis que lo mío no era bullying, ya que no me han hecho nunca daño físico, pero que te ignoren cada día durante dos años, que te hagan tantos desprecios como me han hecho a mí y a mis compañeros de habitación en Italia, que te critiquen a las espaldas, y que aunque solo digas "Es injusto que me suspendan un trabajo creyendo que he copiado, porque la expresión era demasiado buena cuando el profesor sabe que escribo poemas y después de estar una semana entera trabajando en el artículo" se miren entre ellas y empiecen a reirse.
Mi profesor pensaba que yo era la rara, la que nunca se acercaba a nadie, la que solo se sentaba en la última fila de clase sin relacionarse con nadie, pero no era así. Esta es la verdadera historia de por qué no me relacionaba con la gente de clase. Por eso, sin alguno de los que leáis esto estáis pasando lo mismo que yo, no os calléis, decidlo, hablad con vuestros padres, con vuestros profesores, con quién haga falta, pero no os dejéis vencer, ni penséis que sois inferiores, porque si estáis aguantando todo esto significa que sois valientes, y que sois más fuertes que esos que insultan, ya que vosotros daréis la cara y no ellos.

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